H.L.A. Hart

Sin lugar a dudas el libro El Concepto de Derecho de Herbert Lionel Adolphus Hart es trascendental para la Filosofía del Derecho. Escrito para sus discípulos y sin pretensiones de generar controversia se convirtió en centro de atención en el mundo jurídico occidental. H.L.A. Hart y Hans Kelsen son, también sin lugar a dudas, los  más grandes juristas del siglo XX.

El Concepto de Derecho de Herbert Lionel Adolphus Hart fue publicado en 1961 por la Universidad de Oxford y desde entonces no paran los elogios y las críticas. En la línea trazada por Jheremy Bentham y Jhon Austin El Concepto de Derecho tiene por objeto cuestiones básicas, repudia consideraciones morales o sociológicas y se inscribe en la Filosofía Analítica.

Hart no postula, como los positivistas decimonónicos, la plenitud de las reglas jurídicas. También se aparta de Bentham y Austin para quienes lo característico de lo jurídico son los mandatos u órdenes respaldadas por amenazas.

Filosofía, Política y Derecho

Todos entramos en contacto con la filosofía en casa porque una de sus dimensiones es la actitud de preguntar o cuestionar todo. Las culturas y las familias que impiden al niño preguntar o no le brindan respuestas satisfactorias, o mejor, racionales, eliminan la actitud filosófica. En toda civilización aparecen explicaciones racionales y fantásticas de los fenómenos. En las culturas que privilegian la razón florece la filosofía y en aquellas inclinadas a la fantasía surge la mitología. Del mismo modo, las familias que permiten al niño desarrollar la facultad innata de preguntar y le proporciona respuestas racionales desechan la mitología y entran en el universo de la filosofía.

Alguna vez le dije a mi padre que quería estudiar filosofía y aunque no hubo reproche noté que mi decisión no le parecía correcta. Le oculté que también me llamaba la atención estudiar una de mis dos pasiones personales: la música o la administración agropecuaria. En el sorteo para decidir mi situación militar fui aplazado para el mes de agosto del año siguiente al de mi grado de bachiller. Dejé de estudiar en instituciones académicas cinco años y me convertí en discípulo del mejor de los maestros: Mi papá. Un tipo que cantaba muy bien pero nunca lo hizo en público, que de manera empírica era un gran administrador agropecuario y decía profesar la filosofía liberal.

Tuve la fortuna de estudiar derecho en la Universidad Externado de Colombia, a la cual llegué liberal y de la cual salí liberal radical. La única forma de ser liberal, escuché decir al maestro Fernando Hinestrosa, es de manera radical y eso me llevó a seguir la huella del radicalismo liberal. Las fascinantes clases del maestro Carlos Restrepo Piedrahita sobre historia del constitucionalismo colombiano fueron el complemento perfecto para ratificar mi tendencia liberal. Después los estudios de doctorado en el área de Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca me dieron la oportunidad de cultivar mi afición a la filosofía, a la política y al derecho.